- Las nuevas directrices del ACOG reconocen a las doulas como miembros valiosos del equipo de atención a la maternidad.
- Las doulas y los profesionales clínicos desempeñan funciones diferentes pero complementarias: los clínicos brindan atención médica, mientras que las doulas ofrecen apoyo continuo no médico.
- Una colaboración eficaz puede mejorar la comunicación, fortalecer la atención centrada en la paciente y ayudar a que las familias se sientan más respaldadas.
- Las doulas deben apoyar a sus clientas para que formulen preguntas y expresen sus preferencias, sin ofrecer consejos médicos ni tomar decisiones en su nombre.
- Es fundamental definir claramente el alcance de su práctica. Las doulas no deben realizar diagnósticos, interpretar pruebas, recomendar tratamientos ni interferir en la atención clínica.
- Una comunicación respetuosa entre doulas y profesionales clínicos puede reducir los malentendidos y prevenir conflictos innecesarios.
- Los planes de parto deben utilizarse como herramientas de comunicación flexibles, y no como garantías de un resultado específico.
- El apoyo de las doulas sigue siendo valioso cuando los planes cambian, incluso durante inducciones, intervenciones médicas o cesáreas.
- Las doulas comunitarias pueden aportar al equipo de atención importantes conocimientos culturales, lingüísticos y del entorno local.
- Los programas de formación para doulas deben incluir temas como ética, alcance de la práctica, toma de decisiones informada, atención con enfoque en el trauma, comunicación, derivaciones y colaboración interprofesional.
- Las familias deben buscar doulas capaces de explicar claramente su función, trabajar con respeto junto a los profesionales clínicos y mantenerse dentro de los límites profesionales.
- El objetivo principal debe ser que profesionales clínicos, doulas, pacientes y familias colaboren para brindar una atención a la maternidad segura, respetuosa y compasiva.
La ACOG publica nuevas directrices sobre la colaboración con doulas
El Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, por sus siglas en inglés) ha publicado nuevas directrices que animan a los obstetras-ginecólogos y a otros profesionales de la atención materna a establecer colaboraciones más sólidas y eficaces con las doulas.
Las directrices, tituladas "Colaboración con doulas en entornos clínicos", reconocen a las doulas como miembros valiosos del equipo de atención materna y ofrecen orientación práctica sobre cómo los profesionales clínicos y las doulas pueden trabajar juntos manteniendo roles profesionales claros.
Este es un avance importante para la profesión de doula y para las familias que buscan una atención materna más respetuosa, centrada en la paciente y que brinde mayor apoyo.
Las doulas y los profesionales clínicos tienen roles diferentes pero complementarios
Uno de los mensajes más importantes de las directrices de la ACOG es que las doulas y los profesionales clínicos no desempeñan la misma función.
Los obstetras-ginecólogos, las parteras, el personal de enfermería y otros profesionales de la salud autorizados son responsables de la evaluación médica, el diagnóstico, las recomendaciones de tratamiento, el monitoreo clínico, el consentimiento informado y la atención de emergencias.
Las doulas brindan apoyo continuo de carácter no médico. Dependiendo de su formación y área de práctica, esto puede incluir:
- Apoyo y tranquilidad emocional
- Medidas de confort físico
- Apoyo con posturas y movimientos durante el trabajo de parto
- Técnicas de respiración y relajación
- Educación y preparación general
- Ayuda para identificar preguntas dirigidas al equipo de atención
- Apoyo para comunicar preferencias
- Asistencia para procesar cambios inesperados
- Ánimo y apoyo a la pareja y a los familiares
- Estos roles son diferentes, pero pueden complementarse.
Una doula no sustituye al médico, a la enfermera ni a la partera. Al mismo tiempo, la atención médica no siempre proporciona el apoyo emocional y práctico continuo que muchas familias necesitan antes, durante y después del parto.
Cuando ambos roles se comprenden claramente, la colaboración resulta más sencilla y la paciente puede beneficiarse de una experiencia de atención más coordinada.
Por qué es importante la colaboración
El embarazo y el parto pueden conllevar decisiones médicas complejas, emociones intensas y circunstancias que cambian rápidamente. Las familias pueden iniciar el trabajo de parto con preferencias claras, pero verse ante la necesidad de una inducción, una decisión sobre el manejo del dolor, un parto asistido o una cesárea no planificada.
En estos momentos, los profesionales clínicos se centran en la seguridad médica y el tratamiento, mientras que las doulas pueden ayudar a las clientas a mantener la calma, saber qué preguntas hacer y sentirse respaldadas a medida que cambian los planes.
Por ejemplo, si un profesional clínico recomienda una intervención, una doula puede ayudar a la clienta a preguntar:
- ¿Cuál es el motivo de esta recomendación?
- ¿Cuáles son los beneficios esperados? ¿Cuáles son los posibles riesgos?
- ¿Existen alternativas?
- ¿Hay tiempo para considerar las opciones?
- ¿Qué podría suceder si esperamos?
La doula no debe decirle a la clienta qué decisión médica tomar. En cambio, la doula apoya a la clienta para que mantenga una conversación directa e informada con el equipo clínico.
Esta distinción es fundamental para una atención respetuosa y centrada en la paciente.
Mantener la voz de la paciente en el centro
Las colaboraciones más sólidas entre profesionales clínicos y doulas se construyen en torno a las necesidades, valores, preferencias, autonomía y seguridad de la paciente.
Las doulas suelen pasar largos periodos de tiempo con las clientas y pueden llegar a comprender profundamente sus preocupaciones, estilo de comunicación, antecedentes culturales, experiencias previas y necesidades de apoyo.
Los profesionales clínicos aportan conocimientos médicos y la responsabilidad de evaluar los riesgos y recomendar la atención adecuada.
Cuando estas perspectivas colaboran, el equipo de atención a la maternidad puede apoyar mejor a la persona en su totalidad, y no solo a la situación clínica.
Una doula puede ayudar a que la clienta se sienta escuchada y preparada, pero nunca debe hablar por encima de ella ni suplantar su voz. Los profesionales clínicos deben comunicarse directamente con la paciente, reconociendo al mismo tiempo que la doula puede ser una fuente valiosa de apoyo emocional y práctico.
Es esencial definir claramente el ámbito de actuación
Las directrices del ACOG (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) refuerzan la importancia de establecer límites profesionales claros.
Una doula puede:
- Brindar apoyo físico y emocional
- Compartir información educativa general
- Ayudar a la clienta a preparar preguntas
- Fomentar la comunicación directa con los profesionales clínicos
- Apoyar a la clienta para que exprese sus preferencias
- Ayudar a la clienta a procesar la información
- Ofrecer tranquilidad y consuelo durante los procedimientos
- Identificar situaciones que requieran una derivación a un profesional autorizado
Una doula no debe:
- Diagnosticar afecciones médicas
- Interpretar resultados de pruebas o de monitorización fetal
- Recomendar o prescribir tratamientos
- Realizar procedimientos médicos
- Tomar decisiones en nombre de la clienta
- Hablar como si fuera el proveedor de atención médica
- Impedir que los profesionales clínicos se comuniquen directamente con la paciente
- Prometer un resultado específico en el parto
Unos límites claros protegen a las clientas, respaldan la credibilidad profesional y reducen los conflictos en el entorno clínico.
La comunicación puede prevenir conflictos
Muchas tensiones entre doulas y profesionales clínicos surgen de malentendidos, suposiciones o una comunicación deficiente.
A los profesionales clínicos les puede preocupar que las doulas cuestionen las recomendaciones médicas o interfieran en la atención. A las doulas les puede preocupar que se desestimen las preguntas, los temores o las preferencias de la clienta.
Una comunicación respetuosa puede evitar que estas inquietudes se agraven.
Las doulas pueden fomentar la colaboración presentándose, explicando claramente su función, comunicándose con calma y dirigiendo las preguntas médicas al profesional de la salud correspondiente.
En lugar de decir:
"No tienes por qué dejar que hagan eso",
una doula podría decir:
"Puedes pedirle al profesional de la salud que explique los beneficios, los riesgos y las alternativas, así como si hay tiempo para reflexionar sobre la decisión".
Los profesionales de la salud pueden fomentar la colaboración reconociendo la función de la doula, explicando los cambios en el plan de atención, permitiendo tiempo para preguntas cuando sea médicamente apropiado y evitando asumir que la participación de la doula implica oposición a la atención médica.
Ambas partes deben centrarse en la paciente en lugar de defender su propio papel.
Las preferencias de parto deben favorecer la comunicación
Los planes de parto pueden ser herramientas útiles cuando se tratan como documentos de comunicación flexibles en lugar de como garantías.
Las doulas pueden ayudar a las familias a identificar preferencias relacionadas con:
- Movimiento y posturas durante el trabajo de parto
- Medidas de confort
- Opciones para el manejo del dolor
- Estilo de comunicación
- Personas de apoyo
- Prácticas culturales o religiosas
- Contacto con el recién nacido
- Preferencias sobre la alimentación del bebé
- Parto por cesárea
- Traumas previos o necesidades de atención sensible
Sin embargo, el trabajo de parto y el nacimiento pueden ser impredecibles. Las recomendaciones médicas pueden cambiar según el estado de salud de la paciente o del bebé.
Las doulas pueden ayudar a sus clientes a prepararse para ser flexibles, al tiempo que abogan por una comunicación respetuosa y una toma de decisiones informada.
Apoyo a las familias cuando los planes cambian
El apoyo de una doula puede ser especialmente valioso cuando el parto no se desarrolla según lo previsto.
Una cliente puede sentirse decepcionada, asustada, abrumada o con sensación de falta de control al enfrentarse a una intervención o a una cesárea.
En estas situaciones, la doula puede:
- Mantener la calma y una presencia emocional cercana
- Ayudar a la cliente a identificar preguntas
- Brindar apoyo para afrontar los procedimientos
- Ayudar a la pareja a mantenerse involucrada
- Preservar las preferencias importantes siempre que sea posible
- Ofrecer tranquilidad sin minimizar las emociones
- Apoyar el vínculo temprano y la alimentación, cuando sea apropiado
- Ayudar a la cliente a procesar la experiencia posteriormente
- Derivar a la cliente a servicios de apoyo adicionales cuando sea necesario
Una intervención médica inesperada no significa que la función de la doula haya dejado de ser valiosa. A menudo, significa que la cliente necesita aún más apoyo emocional.
El papel de las doulas culturales y comunitarias
Las doulas también pueden aportar conocimientos culturales, lingüísticos y comunitarios importantes al entorno de atención. Las doulas comunitarias pueden comprender la experiencia vivida de la clienta, los recursos locales, las tradiciones culturales, el idioma y las barreras de acceso a la atención.
Esto puede ser especialmente valioso para familias que enfrentan:
- Barreras lingüísticas
- Racismo o discriminación
- Transporte limitado
- Inestabilidad financiera
- Experiencias previas traumáticas en la atención médica
- Preocupaciones relacionadas con la inmigración
- Falta de apoyo familiar
- Dificultad para desenvolverse en los sistemas de salud
La atención de doulas culturalmente competente puede ayudar a las pacientes a sentirse comprendidas y más seguras al comunicarse con el personal clínico.
Los sistemas de salud deben reconocer este valor y, al mismo tiempo, garantizar que las doulas sean respetadas como profesionales y no tratadas únicamente como traductoras o guías informales.
Lo que esto significa para las doulas en ejercicio
Las nuevas directrices del ACOG (Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos) constituyen un reconocimiento importante de la profesión, pero también refuerzan la responsabilidad que tienen las doulas de ejercer de manera ética y profesional.
Las doulas deben estar preparadas para:
- Explicar claramente su función
- Actuar dentro de su ámbito de competencia
- Comunicarse respetuosamente con el personal clínico
- Apoyar la autonomía de la clienta
- Evitar dar consejos médicos
- Mantener la calma en situaciones de urgencia
- Apoyar a clientas cuyas decisiones difieren de las propias
- Adaptarse cuando cambian los planes de parto
- Mantener la confidencialidad
- Reconocer cuándo es necesaria una derivación
- Continuar su formación profesional
La credibilidad de una doula depende no solo de su conocimiento de técnicas de confort, sino también de sus habilidades de comunicación, madurez emocional, práctica ética y respeto por los límites clínicos.
Lo que esto significa para los programas de formación de doulas
La formación de doulas debe preparar a las estudiantes para trabajar con confianza en entornos reales de atención a la maternidad.
La capacitación debe abarcar más que las posiciones de parto y las medidas de confort. También debe abordar:
- Ámbito de competencia
- Ética y confidencialidad
- Consentimiento y rechazo informados
- Autonomía de la paciente
- Comunicación con el personal clínico
- Desescalada de conflictos
- Apoyo con enfoque en el trauma
- Humildad cultural
- Apoyo en cesáreas
- Conciencia sobre emergencias
- Prácticas de derivación
- Apoyo ante cambios en los planes de parto
- Documentación profesional
- Colaboración interprofesional
Los juegos de rol, los estudios de caso, la mentoría y la práctica directa pueden ayudar a las doulas a aprender cómo responder profesionalmente ante situaciones desafiantes.
Lo que las familias deben buscar en una doula
Las familias que consideran contar con el apoyo de una doula podrían preguntar:
- ¿Cómo describe su función?
- ¿Cómo trabaja con médicos, enfermeras y parteras?
- ¿Qué hace cuando cambia el plan de parto?
- ¿Cómo apoya la toma de decisiones informadas?
- ¿Qué queda fuera de su ámbito de competencia?
- ¿Cómo maneja los desacuerdos con el personal clínico? Cuando
- ¿Deriva a los clientes a profesionales médicos?
- ¿Qué formación, certificación y mentoría ha completado?
Una doula bien formada debería ser capaz de explicar cómo respalda la voz de la cliente respetando, al mismo tiempo, las responsabilidades del equipo clínico.
Un paso positivo para la atención de maternidad
Las nuevas directrices del ACOG reflejan el creciente reconocimiento de que una atención de maternidad de calidad implica más que el simple tratamiento clínico.
El apoyo emocional, el confort físico, el acompañamiento continuo, la comunicación respetuosa, la comprensión cultural y la autonomía de la paciente contribuyen a la experiencia de atención.
Las doulas y los profesionales clínicos tienen responsabilidades diferentes, pero pueden compartir un mismo objetivo: ayudar a las familias a recibir una atención segura, informada, respetuosa y compasiva.
El futuro de la atención de maternidad no debe plantearse como un enfrentamiento entre profesionales clínicos y doulas.
Debe tratarse de profesionales clínicos, doulas, pacientes y familias trabajando juntos, con roles claros, respeto mutuo y un compromiso compartido de lograr una mejor atención.
Fuente
American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). “ACOG Releases New Guidance for Ob-Gyns on Partnering with Doulas” (El ACOG publica nuevas directrices para obstetras-ginecólogos sobre la colaboración con doulas). Publicado el 16 de julio de 2026.
https://www.acog.org/news/news-releases/2026/07/new-guidance-for-ob-gyns-on-partnering-with-doulas
Este artículo tiene fines educativos generales y no ofrece asesoramiento médico ni legal. Las doulas deben cumplir con las leyes aplicables, las políticas de los centros de salud, las normas profesionales y su ámbito de práctica definido.

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